
Rosse Mary Copa: la emprendedora que une el café y el vino para contar la historia de Bolivia
Con Parra Negra y Casa Parra, la empresaria boliviana transforma ingredientes emblemáticos de cada región en una propuesta de café de especialidad que busca posicionar la identidad del país en mercados nacionales e internacionales.
Hay emprendimientos que nacen para satisfacer una necesidad y otros que surgen con el propósito de contar una historia. Ese es el caso de Rosse Mary Copa, fundadora de Casa Parra y creadora de Parra Negra, una marca que encontró en el café de especialidad una nueva forma de representar la riqueza cultural, agrícola y gastronómica de Bolivia.
Su historia comienza entre dos ciudades que marcaron profundamente su vida. La primera mitad la vivió en Tarija, rodeada de viñedos, vendimias y la tradición vitivinícola. La segunda transcurrió en La Paz, donde descubrió el potencial del café boliviano y la riqueza productiva de los Yungas y Coroico.
Fue precisamente la unión de ambos territorios la que dio origen a una idea innovadora: crear una taza capaz de conectar dos regiones, dos culturas y dos identidades.
Cuando el territorio se convierte en una experiencia
Así nació Parra Negra, un café de especialidad boliviano cofermentado con uva moscatel de Tarija, una propuesta que rompe con los esquemas tradicionales del café para reinterpretar ingredientes locales y convertirlos en una experiencia sensorial con identidad propia.
La innovación no radica únicamente en el proceso de cofermentación, sino en la filosofía que sostiene el proyecto: utilizar frutas representativas de cada departamento para construir una colección de cafés que narren la diversidad de Bolivia.
La uva moscatel representa a Tarija. El higo cultivado en Camargo dará identidad a Chuquisaca. El achachairú contará la historia de Santa Cruz. Y así, cada región podrá expresar su esencia a través de un perfil de taza único.
Más que desarrollar nuevos sabores, Rosse Mary Copa busca crear una narrativa donde cada café se convierta en un embajador de los territorios bolivianos.
Una marca con identidad nacional
El propósito de Parra Negra va mucho más allá de comercializar café de especialidad.
La visión consiste en construir una marca capaz de representar la identidad boliviana dentro y fuera del país, poniendo en valor ingredientes locales que durante años han formado parte del patrimonio agrícola nacional.
Cada producto nace con la intención de demostrar que Bolivia posee una riqueza gastronómica capaz de competir en mercados especializados, donde el origen, la trazabilidad y las historias detrás de cada producto adquieren cada vez mayor relevancia.
Casa Parra: el lugar donde la visión cobra vida
Para materializar este proyecto nació Casa Parra, un espacio gastronómico ubicado en Tarija que funciona como punto de encuentro para familias, amigos y amantes del café.
Más que una cafetería, Casa Parra se ha convertido en el escenario donde los visitantes descubren el concepto detrás de Parra Negra y experimentan una propuesta que integra gastronomía, café de especialidad y productos con identidad territorial.
El espacio también sirve como laboratorio creativo para seguir desarrollando nuevas variedades que continúen ampliando esta colección inspirada en los departamentos de Bolivia.
Emprender para construir futuro
Además de liderar este proyecto, Rosse Mary Copa es madre de dos niñas, una faceta que ha fortalecido su visión de largo plazo y su compromiso con la construcción de un emprendimiento sostenible.
Su objetivo no es únicamente consolidar una marca, sino generar valor desde su región, impulsar a los productores locales y demostrar que las historias de los territorios bolivianos también pueden contarse a través de una taza de café.
Con Parra Negra, la emprendedora propone una nueva forma de mirar el café: no solo como una bebida de especialidad, sino como un vehículo para preservar la identidad, promover la innovación y proyectar al mundo la riqueza cultural de Bolivia.
En un mercado donde la autenticidad marca la diferencia, Rosse Mary Copa apuesta por convertir cada taza en una invitación a recorrer el país, un territorio a la vez.



