
Jorge del Carpio: El emprendedor boliviano de la tercera edad que lidera la revolución de la IA y rompe el edadismo global
En un panorama global donde se glorifica a los fundadores veinteañeros y se asume que la innovación es sinónimo de juventud, la historia de Jorge del Carpio llega como un recordatorio poderoso: la experiencia no es un lastre, es una ventaja estratégica que ninguna tecnología puede replicar.
A sus 68 años, Jorge lidera el desarrollo de negocios de QuickBlox, una compañía tecnológica global especializada en soluciones de comunicación impulsadas por inteligencia artificial (IA). Su nombramiento desafía el edadismo —uno de los prejuicios más invisibles y normalizados en el mundo tech— y demuestra que la madurez es un activo esencial para empresas que buscan liderazgo y resultados sostenibles.
Cuando la industria celebra la juventud, la experiencia cierra los contratos
En un mercado dominado por Generación Z y millennials, donde muchos creen que solo los jóvenes pueden entender la innovación, QuickBlox apostó por un líder con décadas de trayectoria.
“Muchos me han mirado mal por ser ‘viejo’, pero todo cambia cuando hablo con los clientes”, comenta Jorge. Lo que para algunos es una barrera, para él es un superpoder: la capacidad de generar confianza, empatía y credibilidad con ejecutivos senior que toman decisiones críticas.
Su conexión con clientes no se limita a la experiencia profesional: referencias culturales compartidas, historias, música, autos clásicos y humor crean un vínculo genuino que cierra acuerdos y genera relaciones de largo plazo.
Una carrera marcada por audacia e innovación
Jorge del Carpio no ha seguido caminos convencionales; ha dejado huellas imborrables en Bolivia y en el mundo:
Fue parte del lanzamiento comercial de la primera red celular del país.
Introdujo PowerPoint cuando aún era desconocido en Bolivia.
Diseñó la logística militar para distribuir millones de raciones a tropas antidroga con la Embajada de EE. UU.
Transformó fibra de llama en productos de lujo para mercados internacionales.
Hoy, esa audacia se reinventa al liderar negocios en una empresa global de IA, demostrando que el criterio humano y la visión estratégica no tienen sustituto.
Experiencia + IA = Impacto imparable
Jorge aporta algo que ningún algoritmo puede replicar: madurez emocional aplicada a la toma de decisiones y ventas.
“La experiencia es igual a madurez emocional”, afirma. “Cuando digo ‘entiendo lo que quieres decir’, no es solo palabras: es credibilidad, empatía y autoridad construida por décadas de desafíos superados”.
Mientras la IA optimiza procesos, la experiencia optimiza relaciones, y la combinación de ambas genera resultados que la tecnología por sí sola no podría alcanzar.
Una empresa que abraza la diversidad etaria como motor de innovación
QuickBlox ha construido un modelo organizacional innovador, donde la tecnología avanzada se combina con una cultura amigable con la edad y liderazgo empático.
Trabajar junto a Nate MacLeitch, CEO de la compañía, ha sido clave para Jorge: “Es brillante, creativo y paciente. Me inspira cada día a aprender, explorar y conectar con mercados senior que son estratégicos y muchas veces desatendidos”.
Jorge no está anclado al pasado. Ingeniero y autodidacta, abraza la curiosidad y el aprendizaje constante: “Mi generación llegó a la luna con herramientas básicas. Aprender IA es solo otro desafío que me motiva”.
Curiosidad radical: aprender de todo y de todos
Jorge escucha a poetas, fotógrafos, mecánicos, bartenders y estudiantes, conectando puntos de manera transversal. Su enfoque humano y multidimensional es una ventaja competitiva poco común en un mundo saturado de información y automatización.
Un mensaje poderoso para empresas y emprendedores
En tiempos donde los filtros de contratación los hacen algoritmos y CVs escalan sin contacto humano, Jorge envía un mensaje contundente:
“Contraten talento, no solo experiencia. Busquen diversidad real: cultural, generacional y emocional. La mezcla de profesionales jóvenes y senior genera innovación, empatía y criterio empresarial”.
Además, subraya la importancia de crear soluciones humanas con tecnología: “Hoy trabajo en productos de IA que son fáciles, ligeros y amigables, diseñados pensando en quienes lideran, compran y usan tecnología a nivel senior”.
Una lección para Bolivia y la región
La historia de Jorge del Carpio inspira y redefine paradigmas. Nos recuerda que la diversidad etaria es una estrategia de crecimiento, sostenibilidad y liderazgo efectivo. En un mundo donde la IA evoluciona cada mes, el criterio humano, la experiencia y la madurez emocional son más valiosos que nunca.
Jorge del Carpio no solo desafía el edadismo: marca un camino para que los emprendedores bolivianos y latinoamericanos entiendan que la innovación no tiene edad, y que la experiencia es un activo global que impulsa resultados, relaciones y oportunidades en cualquier industria.