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JH SAFE: el puente financiero que conecta a Bolivia con el mundo

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La compañía forma parte del Ranking TOP 10 Mejores Medios de Pago en Bolivia por una razón principal: su capacidad para facilitar y acompañar operaciones financieras transfronterizas, conectando empresas, importadores, exportadores y profesionales bolivianos con mercados internacionales.

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De los pagos a proveedores internacionales a la recepción de fondos y las operaciones con activos digitales, JH SAFE está construyendo una propuesta financiera transfronteriza basada en tecnología, trazabilidad y acompañamiento especializado.

En una economía cada vez más conectada, hacer negocios fuera de las fronteras exige mucho más que enviar dinero de un país a otro. Para un importador, un exportador o una empresa que contrata servicios internacionales, una transferencia puede convertirse en un punto crítico de la operación: intervienen disponibilidad de divisas, bancos corresponsales, documentación, tiempos de procesamiento, validación de datos y cumplimiento normativo.

En ese escenario surge una necesidad concreta: contar con infraestructura financiera capaz de acompañar las operaciones internacionales de principio a fin.

Ese es el espacio en el que JH SAFE ha construido su propuesta.

La compañía se presenta como una plataforma empresarial especializada en transferencias internacionales, pagos al exterior, recepción de fondos del extranjero y operaciones con activos virtuales, dirigida principalmente a empresas, importadores, exportadores, operadores logísticos, profesionales y personas que necesitan movilizar recursos entre Bolivia y otros mercados.

Su propuesta combina mecanismos financieros tradicionales —incluidas transferencias internacionales mediante redes bancarias— con herramientas tecnológicas y servicios vinculados a activos virtuales, dentro de procesos de identificación, documentación, cumplimiento y gestión de riesgos.

Según información proporcionada por la empresa, desde marzo de 2023 JH SAFE pasó de aproximadamente 200 a más de 1.000 clientes registrados, equivalente a un crecimiento del 400% en su base de clientes. Cerca del 65% mantiene operaciones recurrentes. Además, la compañía reporta más de 20.000 operaciones internacionales procesadas y más de USD 350 millones gestionados históricamente. Su sitio corporativo también comunica operaciones hacia más de 190 países.

Más que una plataforma orientada al volumen masivo de pequeños pagos, JH SAFE apuesta por un modelo especializado: operaciones de mayor complejidad, acompañamiento humano y trazabilidad.

El problema que decidió resolver

Para una empresa boliviana que importa maquinaria, materia prima o mercancía, pagar a un proveedor internacional no es simplemente una cuestión de transferir fondos.

Hay que verificar datos bancarios, cumplir requisitos documentales, coordinar con instituciones financieras, realizar seguimiento de la operación y, cuando corresponde, obtener comprobantes que permitan respaldar el movimiento.

Para un exportador, el desafío puede ser el inverso: recibir fondos del exterior de manera eficiente y contar con documentación que permita ordenar la operación.

JH SAFE identifica precisamente esa fricción como una oportunidad.

Su modelo busca convertirse en un aliado para quienes necesitan realizar operaciones internacionales recurrentes y requieren algo más que una herramienta de autoservicio.

JH SAFE no ofrece únicamente una transacción: ofrece gestión, soporte y responsabilidad durante todo el recorrido del pago”, explica la compañía.

La diferencia está en el acompañamiento.

Una plataforma especializada, no una billetera tradicional

El mercado de pagos digitales suele asociarse con billeteras destinadas a operaciones cotidianas: transferencias entre personas, pagos de servicios, compras o pequeños movimientos.

JH SAFE plantea una lógica diferente.

Su foco está en el segmento corporativo y transfronterizo.

Importadores, exportadores, empresas agroindustriales, operadores logísticos, comerciantes, profesionales y proveedores de servicios forman parte de su público objetivo. También atiende a personas y familias que necesitan realizar determinados pagos internacionales.

La compañía sostiene que esta especialización le permite abordar operaciones que requieren mayor análisis, documentación y seguimiento.

Entre los servicios que concentra se encuentran las transferencias internacionales SWIFT, recepción de fondos, operaciones OTC, compra y venta de activos digitales y gestión documental. Su plataforma corporativa señala que las transferencias internacionales pueden incluir confirmación mediante MT103 y que sus procesos incorporan KYC/AML y documentación de respaldo.

El resultado es una propuesta que busca ubicarse entre las finanzas tradicionales y la nueva infraestructura financiera digital.

Cuando los números cuentan una historia

El crecimiento reportado por JH SAFE ofrece una fotografía de esa evolución.

La empresa afirma haber pasado de 200 clientes en marzo de 2023 a más de 1.000 registrados actualmente, mientras que aproximadamente 65% mantiene operaciones recurrentes.

También reporta más de 20.000 operaciones internacionales y un volumen histórico gestionado cercano a USD 350 millones.

Actualmente, según información entregada para esta entrevista, moviliza un promedio anual cercano a USD 120 millones.

Hay, sin embargo, un dato que resulta especialmente relevante para entender su modelo: el volumen mensual de operaciones habría pasado de aproximadamente USD 2 millones a más de USD 9,5 millones desde 2023.

La propia empresa atribuye esta expansión a la confianza de sus clientes, el fortalecimiento de su infraestructura y una mayor demanda de soluciones para operaciones internacionales.

No se trata solamente de crecer en cantidad de usuarios. La apuesta está en construir relaciones comerciales recurrentes.

El valor de la trazabilidad

En los pagos internacionales, la velocidad importa. Pero cuando se trata de operaciones empresariales, saber dónde está el dinero, contar con documentación y poder hacer seguimiento puede ser igual de importante.

Por eso, uno de los elementos centrales de la propuesta de JH SAFE es la trazabilidad.

La compañía trabaja con referencias como SWIFT MT103 y UETR, cuando corresponden, además de procesos de validación de cuentas y datos bancarios, contratos de servicio, facturación y documentación asociada.

Su modelo operativo contempla identificar al cliente, validar beneficiarios, revisar el origen y destino de los fondos, analizar documentación y considerar variables como monto, país, actividad económica y perfil de riesgo.

La seguridad, desde esta perspectiva, no depende de una sola herramienta tecnológica. Es una arquitectura compuesta por diferentes capas.

Tecnología con criterio financiero

La transformación digital de JH SAFE no se limita a trasladar un proceso tradicional a una pantalla.

La empresa trabaja en la digitalización del registro de clientes, herramientas de control documental y KYC, sistemas internos de seguimiento, automatización de cotizaciones, monitoreo de operaciones y centralización de comunicaciones.

También busca integrar progresivamente los servicios financieros tradicionales con activos virtuales.

Esta combinación responde a una tendencia mayor: la frontera entre las finanzas tradicionales y las nuevas tecnologías financieras es cada vez más permeable.

En Bolivia, además, el contexto regulatorio ha adquirido mayor relevancia en materia de activos virtuales y servicios financieros digitales. ASFI ha publicado información específica sobre plataformas de intercambio de activos virtuales y los riesgos y oportunidades asociados para los consumidores financieros.

Por ello, para JH SAFE, la innovación no puede separarse del cumplimiento.

El desafío de unir finanzas tradicionales y activos digitales

Uno de los elementos diferenciadores de la compañía es la incorporación de operaciones con activos virtuales como USDT y USDC, utilizados como mecanismos complementarios dentro de determinadas operaciones.

La empresa explica que estas herramientas pueden aportar alternativas de liquidez y liquidación, siempre considerando la naturaleza de cada operación y el marco regulatorio aplicable.

Su oferta actual también contempla operaciones OTC y conversión entre criptoactivos, dólares y bolivianos.

La apuesta es significativa: no reemplazar necesariamente el sistema financiero tradicional, sino construir puentes entre distintos tipos de infraestructura financiera.

Inclusión financiera con vocación empresarial

La inclusión financiera suele asociarse con el acceso de las personas a cuentas, créditos o medios de pago.

Pero existe otra dimensión: la capacidad de participar en la economía global.

Para una pequeña empresa boliviana, poder pagar a un proveedor extranjero puede significar acceder a maquinaria, tecnología, inventario o materia prima. Para un exportador, recibir pagos internacionales de forma ordenada puede abrir la puerta a nuevos mercados.

Desde esa perspectiva, JH SAFE plantea que su aporte a la inclusión financiera está en facilitar herramientas internacionales para empresas y emprendedores que enfrentan barreras relacionadas con tiempos bancarios, disponibilidad de divisas, montos o complejidad documental.

La compañía no plantea sustituir a la banca tradicional.

Su objetivo es complementar ese ecosistema.

De la transferencia al acompañamiento

La experiencia que busca construir JH SAFE se resume en una idea: la operación no termina cuando se envían los fondos.

Antes de ejecutar una transferencia, el equipo revisa la necesidad del cliente y la documentación correspondiente. Durante la operación, realiza seguimiento. Después, proporciona la documentación y el respaldo correspondiente.

Su proceso corporativo contempla contacto inicial, evaluación del caso, contrato digital, ejecución, entrega de documentación SWIFT y seguimiento posterior.

Ese acompañamiento resulta particularmente relevante para empresas que no pueden permitirse errores en pagos a proveedores internacionales.

Una cuenta bancaria incorrecta, una instrucción incompleta o una transferencia sin el respaldo adecuado puede generar costos y retrasos que afectan directamente a una operación comercial.

Una infraestructura que quiere crecer más allá de Bolivia

JH SAFE señala que cuenta con presencia empresarial en Bolivia y conexiones internacionales, y plantea una estrategia de expansión regional.

Su visión para los próximos cinco años apunta a fortalecer su presencia nacional, ampliar operaciones hacia nuevos países, desarrollar una plataforma digital propia, automatizar la gestión de transferencias, incorporar nuevos servicios de pago y profundizar alianzas con bancos, fintech y proveedores internacionales.

El objetivo final es más ambicioso que aumentar el número de transacciones.

La compañía busca avanzar hacia un ecosistema financiero integral con visión de neobanco, capaz de conectar infraestructura financiera tradicional, tecnología y servicios internacionales.

Una apuesta por el comercio exterior

El verdadero impacto de una plataforma como JH SAFE puede medirse más allá de sus cifras internas.

Está en la empresa que logra pagar a su proveedor a tiempo.

En el importador que puede mantener su cadena de abastecimiento.

En el exportador que encuentra una vía para recibir recursos del exterior.

En el emprendedor que puede contratar servicios internacionales.

Y en la pequeña empresa que encuentra una infraestructura para participar en mercados que antes parecían demasiado complejos.

Ahí está el argumento central de su propuesta: facilitar la conexión financiera entre los negocios bolivianos y la economía global.

El próximo capítulo

JH SAFE llega a una nueva etapa con una base de más de 1.000 clientes registrados, más de 20.000 operaciones internacionales reportadas y más de USD 350 millones gestionados históricamente.

Pero la compañía considera que su principal activo no está únicamente en las cifras.

Está en la recurrencia.

En la confianza de clientes que vuelven a utilizar sus servicios.

En la capacidad de acompañar operaciones complejas.

Y en la construcción de una infraestructura preparada para un sistema financiero donde los canales tradicionales y digitales convivirán cada vez más.

La visión que plantea es clara: convertirse en uno de los principales aliados financieros transfronterizos de Latinoamérica.

En un mercado donde mover dinero entre países puede seguir siendo una experiencia compleja, JH SAFE apuesta por convertir esa complejidad en un servicio estructurado, acompañado y trazable.

Porque para las empresas que quieren crecer sin fronteras, el desafío no termina cuando encuentran un mercado.

Empieza cuando necesitan conectarse financieramente con él.

JH SAFE quiere ocupar precisamente ese espacio: el puente entre Bolivia y el mundo.

Nota editorial: Las cifras de clientes, operaciones y volumen gestionado corresponden a información proporcionada por JH SAFE para esta entrevista y a datos corporativos publicados por la compañía. Las referencias regulatorias deben entenderse dentro del marco aplicable a cada servicio y operación específica.

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