
Eduardo Baldelomar lleva la Chiquitania al escenario internacional del diseño en CASACOR São Paulo 2026
Mientras el mundo del diseño busca cada vez más propuestas con identidad, autenticidad y significado cultural, un arquitecto boliviano vuelve a posicionar el patrimonio nacional en una de las vitrinas más importantes de América Latina. Eduardo Baldelomar participa por tercera vez en CASACOR São Paulo, la mayor muestra de arquitectura, diseño de interiores y paisajismo de la región, presentando una propuesta que transforma la riqueza cultural de la Chiquitania en una experiencia contemporánea de alcance global.
Su proyecto, denominado “Co-Living Chiquitano”, no solo representa un espacio arquitectónico. Es una declaración sobre el valor de la identidad cultural como herramienta de innovación, diferenciación y proyección internacional.
La chiquitania como inspiracion para el diseño del futuro
Ubicado en la 39.ª edición de CASACOR São Paulo, desarrollada en el emblemático Parque da Água Branca, el espacio diseñado por Baldelomar ocupa 31 metros cuadrados que condensan siglos de historia, arte y tradición boliviana.
La propuesta reúne más de 200 piezas entre obras de arte, fotografías, textiles, esculturas, cerámicas e instrumentos musicales, construyendo una narrativa inmersiva que acerca al público internacional a una de las regiones patrimoniales más importantes de Bolivia.
Lejos de limitarse a una reproducción estética, el proyecto nace de un profundo trabajo de investigación que incluyó recorridos por comunidades chiquitanas, visitas a iglesias misionales y la recopilación de referencias arquitectónicas, históricas y culturales que posteriormente fueron reinterpretadas bajo una mirada contemporánea.
Patrimonio convertido en innovación
El punto de partida conceptual del proyecto son las históricas Misiones Jesuíticas de Chiquitos, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consideradas uno de los legados arquitectónicos más valiosos de Sudamérica.
A través de arcos, columnas, revestimientos de madera y detalles ornamentales inspirados en el barroco mestizo desarrollado en el oriente boliviano, Baldelomar construye una propuesta que conecta pasado y futuro dentro del concepto de co-living, un modelo habitacional que promueve la convivencia, la colaboración y la construcción de comunidad.
La elección de este formato no es casual. En una época donde las ciudades replantean sus modelos de convivencia, el arquitecto utiliza el diseño para demostrar que la identidad cultural también puede dialogar con las tendencias globales.
Mas que un diseño una narrativa sobre memoria y resiliencia
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su capacidad para trascender la dimensión estética. Cada una de las más de 200 piezas seleccionadas cumple una función narrativa dentro de la experiencia expositiva.
La propuesta incorpora además referencias a los incendios forestales que afectaron a la Chiquitania durante los últimos años, integrando elementos simbólicos que reflejan tanto la riqueza patrimonial de la región como los desafíos ambientales que enfrenta.
De esta manera, el espacio se convierte en una reflexión sobre la memoria colectiva, la preservación cultural y la necesidad de construir modelos de desarrollo que valoren el patrimonio natural y humano.
Una trayectoria que posiciona a Bolivia en el mapa de diseño internacional
Nacido en Santa Cruz de la Sierra, Eduardo Baldelomar ha consolidado una presencia constante dentro de CASACOR, una de las plataformas más influyentes del diseño latinoamericano.
Antes de “Co-Living Chiquitano”, presentó proyectos inspirados en el Salar de Uyuni y en la propuesta “Ceiba Camba”, iniciativas que exploraron diferentes símbolos, paisajes e identidades culturales bolivianas desde una perspectiva contemporánea.
Esta continuidad ha convertido su trabajo en una de las representaciones bolivianas más visibles dentro del circuito internacional del diseño, demostrando que la creatividad nacional puede competir y destacar en escenarios de primer nivel.
La participación de Baldelomar también deja una lección relevante para emprendedores, creativos y líderes empresariales: la identidad cultural puede convertirse en una ventaja competitiva global.
En mercados donde la autenticidad tiene cada vez más valor, los proyectos capaces de contar historias genuinas generan conexiones más profundas con las audiencias y logran diferenciarse en entornos altamente competitivos.
La arquitectura, el diseño, el turismo cultural y las industrias creativas forman parte de una economía global donde el patrimonio deja de ser únicamente un legado histórico para convertirse en una fuente de innovación, posicionamiento y desarrollo económico.
Con “Co-Living Chiquitano”, Eduardo Baldelomar no solo presenta un espacio arquitectónico. Presenta una visión de país.
Una visión donde la cultura, la creatividad y el diseño funcionan como herramientas para proyectar Bolivia ante el mundo, demostrando que las historias más poderosas no siempre nacen de la tecnología o la industria, sino también de la capacidad de reinterpretar las raíces y transformarlas en propuestas relevantes para las nuevas generaciones.
En CASACOR São Paulo 2026, la Chiquitania no solo ocupa un espacio de exhibición. Ocupa un lugar en la conversación global sobre arquitectura, identidad y futuro.


