Por la Revista Emprendimientos Bolivia
Con una vida marcada por la política incluso antes de nacer, Rodrigo Paz Pereira —senador y candidato presidencial— busca escribir su propia historia en el Palacio Quemado. Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), acaba de ganar la primera vuelta de las elecciones y se prepara para enfrentar en el balotaje al también expresidente Jorge “Tuto” Quiroga.
De un exilio a la vida pública
Nació en 1967 en España, durante el exilio de su familia, en una época de dictaduras militares que condicionaron la vida política de Bolivia. A los 12 años vivió uno de los episodios más dramáticos de su infancia: su padre sobrevivió a un presunto atentado aéreo que marcó la memoria de la familia Paz Zamora.
Formado en economía, relaciones internacionales y con una maestría en gestión política en American University (Washington), debutó en la política boliviana en 2002 como diputado por Tarija. Desde entonces, ha transitado por distintos espacios de gestión pública: concejal, alcalde de la capital tarijeña y senador por Comunidad Ciudadana.
Tarija como escuela política
La experiencia en Tarija, región estratégica por sus reservas gasíferas y su rol en la economía nacional, moldeó su visión política. Allí impulsó una agenda autonómica que hoy se refleja en la propuesta central de su campaña: descentralizar el Estado y redistribuir el presupuesto público.
Agenda 50/50: su propuesta de gobierno
El plan de gobierno del Partido Demócrata Cristiano (PDC) se organiza en tres ejes principales:
Descentralización fiscal: Paz propone dividir el presupuesto nacional en mitades: 50% para el nivel central y 50% para gobiernos subnacionales y universidades públicas.
Capitalismo para todos: un programa económico que plantea créditos accesibles, rebaja de impuestos y eliminación de trabas a las importaciones de productos no fabricados en Bolivia. Lo sintetiza con una consigna: “Platita para todos”.
Reforma de la Justicia y lucha contra la corrupción: considera la corrupción como un problema estructural que debe enfrentarse con cambios de fondo en el sistema judicial.
En materia social, el candidato ha mencionado la necesidad de atender problemáticas como la violencia contra la mujer y la vulnerabilidad de la comunidad LGBT, aunque en varias entrevistas ha planteado visiones que generan debate, como la revisión de la Ley 348.
Una candidatura que busca diferenciarse
Paz insiste en marcar distancia de las tradicionales alianzas políticas: “No estamos en ningún acuerdo político. Buscamos la unidad con la gente, no entre cuatro personas y de forma secreta”.
Defiende que su trayectoria es la de un servidor público más que la de un “político de oficio”, resaltando su paso por cargos municipales y legislativos. “He competido y vencido al MAS en cinco elecciones. Mi generación tiene el derecho de postular desde Tarija y plantear una alternativa para el país”, sostiene.
Entre tradición y renovación
Apasionado por el fútbol, la gastronomía nacional y su familia, se presenta como un candidato que busca combinar legado histórico y visión contemporánea. Su plan incorpora propuestas de energías limpias y apertura económica, en contraste con el modelo extractivista que ha dominado Bolivia en las últimas décadas.
De llegar a la presidencia, Rodrigo Paz se uniría a la singular lista de mandatarios bolivianos nacidos en el extranjero, junto a figuras históricas como Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. La pregunta de fondo es si su apellido será un trampolín o un desafío en la construcción de una nueva etapa política para el país.
