Emprendimientos Bolivia

Últimas Noticias

Manzana40: El emprendimiento arquitectónico que redefinió
el concepto de lujo corporativo en Bolivia

En un entorno donde las empresas ya no solo compiten por ofrecer infraestructura, sino por crear experiencias que impulsen la colaboración, la innovación y el crecimiento de los negocios, Manzana40 se ha consolidado como uno de los proyectos corporativos más emblemáticos de Bolivia. Detrás de este posicionamiento existe una estrategia de marketing que ha sabido conectar un concepto arquitectónico de vanguardia con las nuevas necesidades del ecosistema empresarial.

En esta edición conversamos con Sebastián Handal, Gerente de Marketing de Manzana40 y miembro del Grupo H, quien comparte la visión que ha convertido a este desarrollo en mucho más que un edificio corporativo: un espacio donde convergen empresas, emprendedores, gastronomía, eventos, innovación y networking de alto nivel.

A lo largo de esta entrevista conoceremos cómo una estrategia centrada en la experiencia del cliente, la construcción de comunidad y la innovación constante ha permitido que Manzana40 se posicione como un ícono del desarrollo empresarial boliviano. Sebastián Handal nos revela los desafíos, aprendizajes y oportunidades que enfrenta el sector, así como la visión de futuro de un proyecto que continúa redefiniendo la manera de hacer negocios en Bolivia.

Entrevista

  1. ¿Cómo nació la idea de crear Manzana40 y qué visión tenían cuando decidieron emprender este proyecto arquitectónico?

Nació de una lectura muy simple de la ciudad. Santa Cruz venía creciendo a una velocidad enorme, se estaba consolidando como el motor económico de Bolivia, pero no teníamos un edificio pensado exclusivamente para el mundo corporativo. Las empresas trabajaban en casas adaptadas a oficinas, en espacios que nunca fueron diseñados para eso. Desde Grupo H, junto a Grupo Las Lomas, nos hicimos una pregunta que en su momento sonaba ambiciosa: ¿por qué Santa Cruz no podía tener un edificio del nivel de las grandes capitales de la región? La visión desde el primer día fue esa. No construir un edificio más, sino crear una plaza empresarial que elevara el estándar de lo que significa trabajar en Bolivia y que le diera a la ciudad un ícono del que pudiéramos sentirnos orgullosos. Invertimos cerca de 100 millones de dólares convencidos de que el país estaba listo para dar ese salto.

  1. ¿Qué necesidad identificaron en el mercado boliviano que los motivó a desarrollar un edificio corporativo con un concepto tan innovador e integral?

Había una desconexión muy clara entre el nivel de las empresas cruceñas y los espacios donde operaban. Teníamos compañías compitiendo a nivel internacional, pero trabajando en infraestructura que no acompañaba ese crecimiento. No había eficiencia energética, ni tecnología real, ni servicios integrados. El empresario terminaba resolviendo todo por su cuenta, el parqueo por un lado, dónde reunirse por otro, dónde almorzar con un cliente por otro. Nosotros vimos la oportunidad de concentrar todo eso en un solo lugar y con estándar internacional. De hecho, Manzana40 nació con una idea muy concreta, que era ser el primer edificio pensado únicamente para oficinas, en la zona de mayor valor comercial de la ciudad, en pleno corazón de Equipetrol. No estábamos inventando la demanda, esa ya existía. Lo que faltaba era alguien que le diera una respuesta a la altura.

  1. Manzana40 reúne oficinas corporativas, cowork, salones para eventos y una propuesta gastronómica de alto nivel. ¿Por qué decidieron integrar todos estos espacios en un solo lugar?

Porque así es como funciona de verdad el mundo de los negocios. Un buen negocio no se cierra solo en una sala de reuniones, se cierra también en un almuerzo, en un café, en el pasillo donde te cruzás con la persona indicada. Quisimos diseñar un ecosistema donde todo eso pudiera pasar sin salir del edificio. Tenés tu oficina arriba. Si sos emprendedor o una empresa joven tenés Hub40, si necesitás recibir a un cliente bajás a Boca Mixtura, nuestro bulevar gastronómico con algunos de los mejores desarrolladores gastronómicos del país, y si tenés un evento corporativo lo hacés en la terraza del piso 7. La idea es que el edificio te devuelva tiempo y te ponga las oportunidades cerca. Cuando juntás en un mismo lugar a más de docientas empresas y dos mil profesionales, las conexiones se dan solas. Ese es, para mí, el verdadero valor de haberlo integrado todo.

  1. ¿Qué características hacen que Manzana40 sea diferente a otros edificios corporativos de Bolivia y qué elementos considera que lo convierten en un referente de lujo e innovación?

Para mí el lujo de verdad no está en el mármol, está en el detalle bien pensado y en la tecnología que uno casi ni nota pero que hace la diferencia todos los días. Manzana40 es la primera edificación empresarial de Bolivia con certificación LEED, otorgada por el US Green Building Council, y eso no es un adorno. Significa hasta un 30% de ahorro energético, mejor calidad del aire y un uso responsable del agua. Tenemos los ascensores más veloces del país, fachada ventilada, doble vidrio con cámara de aire, un sistema centralizado que gestiona clima, iluminación y seguridad, y 840 parqueos con carga para autos eléctricos. Todo eso lo diseñó el estudio chileno A4 Arquitectos y se coordinó digitalmente con sistema BIM, con 23 proyectos corriendo en simultáneo. El resultado son dos torres gemelas de 30 pisos que cambiaron el skyline de Santa Cruz. Ese es el lujo que a nosotros nos interesa, uno que se siente y no solo que se ve.

  1. ¿Qué papel desempeñaron la arquitectura, la tecnología y el diseño en la creación de este proyecto y cómo influyen en la experiencia de quienes visitan o trabajan en Manzana40?

Los tres son la columna vertebral del proyecto, no un maquillaje que se pone al final. La arquitectura, a cargo de A4 Arquitectos, le dio esa silueta esbelta y ligeramente curva a las torres, que hoy identifica al edificio desde lejos. El diseño lo pensamos para que la experiencia fuera impecable desde que entrás, cuidando los materiales, la iluminación LED, las terrazas y la luz natural que ingresa controlada por los paneles. Y la tecnología es la que sostiene todo por debajo, la que te da el aire filtrado, la que ahorra energía, la que hace que la seguridad funcione 24/7 sin que tengas que pensarla. Lo que buscábamos es que la persona que trabaja o visita Manzana40 sienta que está en un lugar distinto, que se respira otro nivel, pero sin tener que explicárselo. Cuando la arquitectura, el diseño y la tecnología conversan bien, el usuario simplemente se siente cómodo y orgulloso de estar ahí. Eso es exactamente lo que perseguimos.

  1. Hoy Manzana40 alberga oficinas de algunas de las empresas y marcas más importantes del país. ¿Qué representa para ustedes haberse convertido en un punto de encuentro del ecosistema empresarial boliviano?

Es, sinceramente, de lo que más orgullosos estamos. Ver que en Manzana40 conviven algunas de las marcas y empresas más importantes del país, de rubros totalmente distintos, y que eligieron este lugar para operar, es la mayor validación de todo el esfuerzo. Nosotros siempre lo dijimos, no queríamos solo llenar pisos, queríamos rodearnos de aliados estratégicos que compartieran nuestros valores, gente que trabaja todos los días por el desarrollo económico de Bolivia. Y eso fue exactamente lo que pasó. Hoy el edificio funciona como un punto de encuentro natural del empresariado cruceño, un lugar donde se cierran negocios, se hacen foros y se generan alianzas. Para una ciudad que es el motor económico del país, tener un espacio así, que concentra tanto talento y tantas decisiones importantes, es algo que nos llena y que, al mismo tiempo, nos compromete a seguir estando a la altura.

  1. ¿Cómo ha contribuido el cowork de Manzana40 al crecimiento de emprendedores, startups y empresas que buscan un espacio moderno para desarrollar sus proyectos?

Hub40 es uno de los proyectos a los que más cariño les tengo, porque democratiza el acceso a un edificio de este nivel. Antes, para que un emprendedor o una startup tuviera oficina en la mejor zona de la ciudad, tenía que hacer una inversión que muchas veces no podía asumir en sus inicios. Con Hub40, que fundamos en 2022, alguien puede empezar con un escritorio flexible, tener acceso 24/7, salas de reunión e incluso un estudio de podcast, y estar en el mismo edificio que las grandes empresas del país. Eso cambia las reglas del juego. Pero más allá de la infraestructura, lo valioso es la comunidad. Hoy somos más de docientas empresas y dos mil profesionales conviviendo. Un emprendedor que llega solo, de pronto está a un café de distancia de un posible cliente, un socio o un mentor. Ese ecosistema de conexiones es lo que realmente acelera el crecimiento, y verlo funcionar es muy gratificante.

  1. ¿Cuál ha sido el mayor desafío durante el desarrollo y consolidación de Manzana40 y qué aprendizajes les dejó este proceso como emprendedores?

El desafío técnico fue enorme. Levantar 100.000 metros cuadrados con este nivel de complejidad significó manejar 23 proyectos en simultáneo y coordinarlos digitalmente para que nada fallara. Pero, siendo honesto, el reto más grande no fue de ingeniería sino de convicción. Estábamos apostando cerca de 100 millones de dólares a que Bolivia estaba lista para un edificio así, y no faltó quien dudara de que el mercado respondiera. Aprendimos que la paciencia es parte del proyecto. Un edificio de esta escala no se llena de un día para el otro, la confianza se construye pieza por pieza. También aprendimos a adaptarnos, porque el país tiene sus vaivenes económicos y hay que saber leerlos y sostener la calidad aun cuando el contexto se pone difícil. Si algo me quedó como emprendedor es que las apuestas grandes se defienden con constancia, no con impulso. Y que cuando el producto es realmente bueno, tarde o temprano el mercado lo reconoce.

  1. ¿Qué impacto esperan seguir generando en el desarrollo empresarial, urbano y económico de Bolivia a través de Manzana40?

Nuestra aspiración va más allá del edificio. En lo empresarial, queremos seguir siendo el lugar donde se concentra y se dinamiza buena parte de la actividad de negocios del país, un espacio que le facilite la vida al empresario y que atraiga inversión. En lo urbano, Manzana40 ya cambió la manera en que se piensa la construcción en Santa Cruz, y hasta motivó que las autoridades revisaran normas de urbanismo para dar cabida a proyectos más ambiciosos. Ese efecto de elevar el estándar de toda la ciudad es algo que queremos seguir empujando. Y en lo económico, cada empresa que crece desde acá, cada emprendedor que arranca en Hub40 y termina contratando gente, cada negocio que se cierra en el edificio, es parte de un impacto que se multiplica. Al final es simple. Si a las empresas que están adentro les va bien, a Santa Cruz y a Bolivia les va bien. Ese es el impacto que nos importa.

  1. Mirando hacia el futuro, ¿cuál es la visión de largo plazo para Manzana40 y qué nuevos proyectos o innovaciones podemos esperar de este referente de la arquitectura corporativa boliviana?

La visión de largo plazo es que Manzana40 no se quede quieto. Un edificio ícono se mantiene ícono solo si sigue evolucionando. Queremos seguir profundizando en tecnología y sostenibilidad, que es una ruta que no tiene marcha atrás, y seguir enriqueciendo el ecosistema con más servicios, más propuestas para la comunidad, más vida en Boca Mixtura y en Hub40. También estamos mirando de cerca cómo la inteligencia artificial y la gestión inteligente de los edificios pueden hacer la experiencia todavía mejor. Y como grupo, la ambición es que lo que aprendimos acá se proyecte y podamos llevar este estándar a nuevos proyectos, dentro y fuera de Bolivia. Pero lo más importante es no perder el norte con el que empezamos, crear espacios que le den orgullo a la gente y que ayuden al país a crecer. Mientras sigamos fieles a eso, lo que viene me tiene muy entusiasmado.

× ¿Cómo podemos ayudarte?