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Ximena Valencia: cómo transformar experiencia, crisis y propósito en un negocio con impacto real

En el ecosistema emprendedor boliviano, las historias que realmente generan impacto no son aquellas que nacen desde la comodidad, sino las que se construyen desde la decisión, la resiliencia y la fe. La historia de Ximena Valencia Arze es un claro ejemplo de ello: una mujer que transformó cada etapa de su vida en una plataforma de crecimiento hasta convertirse en una empresaria que hoy genera oportunidades para otros.

Nacida en la provincia de Quillacollo, en Cochabamba, Ximena llegó a Santa Cruz de la Sierra a los cinco años junto a su familia. Desde entonces, esta tierra no solo la vio crecer, sino también convertirse en una mujer profundamente agradecida y determinada. Su historia no comienza en una oficina ni en una universidad, sino en un mercado, a los 15 años, cuando decidió empezar a trabajar como vendedora de embutidos y lácteos.

Ese primer contacto con el trabajo marcó su carácter. Fue ahí donde entendió el valor del esfuerzo, la disciplina y, sobre todo, la importancia del trato humano. Mientras muchos jóvenes aún descubrían su camino, Ximena ya estaba construyendo el suyo con una claridad poco común.

Con una madurez adelantada, culminó el bachillerato a los 16 años e ingresó a la universidad. Aunque inició en Contaduría Pública, pronto descubrió que su esencia no estaba en los números, sino en la dinámica del mercado, las ventas y la conexión con las personas. Tomar la decisión de cambiarse a Ingeniería Comercial en el quinto semestre no solo fue un giro académico, fue una declaración de identidad.

Durante su etapa universitaria, cada trabajo fue una oportunidad de aprendizaje. Desde impulsadora de productos hasta participante activa en campañas, su enfoque siempre fue el mismo: absorber conocimiento y prepararse para algo más grande.

Uno de los momentos más determinantes en su formación profesional llegó al integrarse como asistente de gerencia en una empresa de servicios de limpieza industrial, control de plagas y jardinería. Lejos de limitarse a un rol, asumió múltiples responsabilidades: ventas, cobranzas, administración, supervisión e incluso tareas operativas. Esa experiencia le permitió entender la anatomía real de una empresa.

Su capacidad y compromiso la llevaron a asumir la administración de una sucursal en Cochabamba, enfrentando uno de los retos más exigentes de su carrera. Más adelante, su paso por una farmacéutica internacional en el área de recursos humanos le brindó una visión más estructurada sobre la gestión empresarial.

Ya graduada como Ingeniera Comercial en 2015, logró ingresar al sector bancario, cumpliendo una de sus metas. Sin embargo, fue precisamente ahí donde se gestó el punto de inflexión que cambiaría su vida. Como Oficial de Negocios de Microempresas, conoció de cerca el potencial de los emprendedores, pero también enfrentó una realidad personal: una rutina laboral intensa que comenzó a afectar su equilibrio de vida.

En 2019, tomó una de las decisiones más valientes de su historia: renunciar a la estabilidad para construir su propio camino.

Lo que comenzó como una propuesta compartida terminó convirtiéndose en un desafío en solitario. Pero lejos de retroceder, Ximena avanzó. Con el respaldo incondicional de su esposo —quien apostó por su visión invirtiendo sus ahorros— dio el primer paso.

Así nació Globalserv.

El contexto no podía ser más desafiante: plena pandemia. Sin embargo, donde muchos veían incertidumbre, ella vio oportunidad. Globalserv inició ofreciendo servicios de desinfección contra el COVID-19, fumigaciones y limpieza integral, logrando posicionarse rápidamente gracias a la confianza construida con cada cliente.

Con el tiempo, la empresa no solo creció en operaciones, sino también en impacto. A través de alianzas estratégicas y participación en licitaciones públicas, logró expandirse y consolidarse en el mercado.

Pero el verdadero diferencial de Ximena no está únicamente en el crecimiento de su empresa, sino en su propósito.

Globalserv se ha convertido en una plataforma de oportunidades para amas de casa, jóvenes y personas que, en muchos casos, no tienen acceso a un empleo formal. Su liderazgo se basa en la empatía, en la comprensión de cada historia y en la convicción de que una empresa no solo debe generar ingresos, sino también transformar vidas.

Porque Ximena no ha olvidado de dónde viene. Sabe lo que significa empezar desde abajo, y por eso lidera con humanidad.

Hoy, continúa construyendo con la misma pasión con la que inició. Su historia no es solo la de una emprendedora que creó una empresa en tiempos difíciles, sino la de una mujer que entendió que el verdadero éxito está en crecer mientras haces crecer a otros.

Su recorrido ha estado marcado por decisiones valientes, aprendizajes constantes y una fe inquebrantable.

Una convicción que resume su esencia y guía su camino:

Todo es posible para quien cree.

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