Top20 Líderes que están marcando la historia de Bolivia

Cuando el liderazgo convoca y el país se mueve

Hay momentos en la historia empresarial de Bolivia en los que el liderazgo deja de expresarse en discursos y se convierte en acción colectiva. Para Pablo Camacho, emprender y liderar siempre significó asumir responsabilidad en los momentos decisivos, cuando el país exigía unidad, presencia y coraje.
Nacido en Potosí en 1970, formado como Licenciado en Economía y respaldado por una sólida vida familiar junto a Sandra Bedregal y sus dos hijos Nicolás y Matías, su trayectoria se construyó sobre valores claros: trabajo, institucionalidad y compromiso con Bolivia. Desde hace más de 19 años, como empresario privado, consolidó PROTEL S.R.L. bajo una premisa innegociable: hacer empresa con reglas, procesos y estándares internacionales, demostrando que la formalidad y la innovación también son motores de desarrollo.
Su liderazgo trascendió el ámbito empresarial cuando, desde 2010, asumió un rol activo en la vida gremial, convencido de que el sector privado debía pasar de la queja a la acción. Ocupó responsabilidades clave en la Federación de Empresarios Privados de La Paz, IBNORCA, FUNDAEMPRESA, DIGICERT, BBV, PACTO GLOBAL RED BOLIVA y, de manera decisiva, en la Multisectorial, espacio que logró articular a productores, industriales, gremialistas, exportadores y emprendedores de todo el país.
La Multisectorial no fue solo una estructura organizativa; se convirtió en un movimiento nacional de defensa de la producción y el trabajo. Bajo ese liderazgo, se impulsaron acciones de alto impacto como la gran marcha multisectorial, que expresó de manera pacífica y firme la voz de miles de bolivianos que creen en el trabajo, la empresa y la institucionalidad. Esa movilización marcó un antes y un después, visibilizando al sector productivo como actor central de la vida nacional.
La presencia nacional de la Multisectorial, con representación en distintos departamentos, consolidó un mensaje claro: Bolivia es una sola, y su desarrollo no admite divisiones regionales. Esa visión integradora se reflejó también en espacios de encuentro y cohesión, como el ya emblemático “churrasco multisectorial”, más que un evento social, un símbolo de cercanía, confianza y construcción de lazos entre sectores históricamente dispersos. En esos encuentros se fortalecieron liderazgos, se generaron consensos y se reafirmó una identidad común: la del país que produce y trabaja.
Para Pablo Camacho, liderar en tiempos difíciles significó estar presente, dar la cara y convocar, significó defender principios sin estridencias, pero con firmeza; promover el diálogo sin renunciar a convicciones; y construir unidad donde antes había fragmentación.
Su visión de país es clara y consistente: no hay futuro sin producción, no hay producción sin empresa, y no hay empresa sin institucionalidad. Oriente y Occidente, campo y ciudad, grandes y pequeños productores deben formar parte de un mismo proyecto nacional.
Este reconocimiento entre los 30 empresarios más destacados de Bolivia honra una trayectoria que demuestra que el verdadero liderazgo no se impone: se ejerce, se comparte y se construye junto a otros. Una historia que inspira porque recuerda que, cuando el liderazgo convoca, el país avanza.