“Entre más de 1.300 postulaciones, Verónica Calasich gana premio nacional del Banco Económico y Bs 50.000 para impulsar la educación inclusiva en Bolivia”

En un país donde la educación es la semilla del futuro, emergen historias que nos recuerdan que innovar es también enseñar, incluir y sanar. Una de esas historias es la de Verónica Calasich, emprendedora boliviana que ha convertido la creatividad y la empatía en motores de cambio social.
En la cuarta edición del Reconocimiento Red Mujer del Banco Económico, se premiaron iniciativas lideradas por mujeres que están marcando la diferencia en inclusión social, economía circular y sostenibilidad ambiental. Entre más de 1.300 postulaciones de todo el país, solo tres emprendimientos brillaron con fuerza por su impacto y originalidad. Entre ellos, el proyecto de Verónica no solo destacó, sino que conquistó el primer lugar, llevándose un capital semilla de 50.000 bolivianos para seguir transformando vidas.
Una editorial que cambia paradigmas
Verónica es la fundadora de una editorial pionera en juegos educativos y terapéuticos inclusivos, diseñada para atender necesidades reales en entornos escolares y terapéuticos. Su visión va más allá del entretenimiento: busca que cada juego sea una herramienta de inclusión, aprendizaje y desarrollo personal.
“Queremos que la editorial sea una plataforma para transformar ideas en herramientas que mejoren vidas”, afirma con convicción.
Con el capital obtenido, planea abrir las puertas a autores independientes, generando un espacio de colaboración creativa donde la educación se combine con la innovación y el impacto social.
Escuchar para transformar
Lo que hace único al proyecto de Verónica es su proceso: no se limita a crear juegos desde una oficina, sino que escucha a los profesionales que trabajan día a día con niños, jóvenes y adultos en contextos terapéuticos y educativos. A través de focus groups con psicólogos, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales y psicopedagogos, recoge experiencias, desafíos y necesidades concretas, asegurando que cada recurso tenga un verdadero valor práctico y esté validado en la realidad.
El poder de un juego
La trayectoria de Verónica Calasich nos recuerda que la innovación no siempre se mide en grandes tecnologías o máquinas sofisticadas. A veces, el cambio llega en forma de un juego. Y cuando ese juego está pensado para incluir, sanar y educar, su impacto se multiplica en generaciones enteras.
En un país que camina hacia su Bicentenario, historias como la de Verónica inspiran y marcan el camino: la educación no solo es lo más importante para los hombres y mujeres del mañana, es el cimiento sobre el cual se construye un futuro más justo, inclusivo y próspero para todos.


